Carolina Román Alcanzar una Estrella

23.08.2013 19:09
Escultural, avasallante, sus curvas parecen haber sido dibujadas por Divito. Nada en ella está fuera de lugar, maquillaje perfecto, el pelo rizado atado en una colita, si bien se encuentra sencillamente ataviada con jean, botas y una campera, es imposible dejar de observar su andar, su prestancia. Simplemente basta estar con Carolina Román un rato para descubrir miradas que quedan cautivadas por su belleza y porte.
 
Afectiva, cercana, Carolina es la primera artista trans que será parte de una revista cordobesa como la de los riocuartenses José Oviedo y Jorge Rizotti, quienes desde hace cinco años generan un éxito tras otro con su compañía Bravo.
 
Por primera vez una travesti será parte de su obra y en este caso la vedette principal, que se pondrá las plumas, el conchero y bajará la mítica escalera, será Carolina Román quien con 33 años ve cumplido su sueño y se proyecta hacia nuevos desafíos.
 
Carolina es de Río Cuarto, creció en el barrio Fénix y allí sigue al lado de su madre y hermanas, “me crié entre mujeres”, relata mientras explica que desde chica se reconoció como mujer, “desde que tengo noción de conocimiento de mi ser me sentí una chica, siempre jugué con cosas de nena, naturalmente me sentía una mujercita. A medida que fui creciendo me di cuenta de estar en un envase diferente, pero mentalmente siempre me sentí mujer”.
Cuando esta artista habla de su madre, uno de los grandes apoyos de su vida su rostro se ilumina, “ella ha sido un ángel en mi vida. Cuando me senté y hablé acerca de mi realidad me entendió porque ella siempre supo que era diferente, pero no quería decirme nada por una cuestión de respeto, ella siempre tuvo claro que mi cuerpo se formaba más como una nena que como un varón”.
 
La infancia de Carolina estuvo movilizada por el espíritu artístico, como su madre era modista, cuando quedaba sola se disfrazaba con ropa, se ponía los tacos y frente al espejo cantaba mientras imaginaba ser una estrella y figura del medio del espectáculo.
 
Desde los 7 hasta los 20 años hizo patín artístico lo que ayudó a que su cuerpo cobrara sus formas curvilíneas, con este deporte ganó importantes reconocimientos y premios a nivel nacional y provincial, “competí muchos años, fui campeona Argentina, subcampeona provincial y en el 2012 gané nuevamente el campeonato argentino en la modalidad freedance, fue mi despedida, porque volví a practicar después de muchos años, y me preparé para conseguir este triunfo. Sin embargo dejé el patín porque es un deporte riesgoso y hoy estoy priorizando esta parte artística,  si me lesiono no puedo hacer demasiado”. 
 
Hoy sus rutinas se basan en el gimnasio, y el baile que según sus palabras la han estilizado. En el último año recibió una beca para estudiar en la Escuela de Flavio Mendoza, allí vivió una gran experiencia de formación profesional “el nivel de baile es impresionante, la exigencia es terrible, la puntualidad es estricta y tenés que hacer todo lo que te dicen, teníamos cinco clases por día, por eso la excelencia de sus espectáculos”. De esta capacitación intensiva quedaron importantes contactos, conoció a Reina Reech a través de Javier Olguín, uno de los directores de la Escuela de Mendoza, quien la llama para castings cerrados para obras y está la posibilidad de hacer la obra “Las Reinas del Strip” para el interior del país.
 
“Cuando estaba en Buenos Aires me llamaron los chicos de Bravo, anteriormente había participado en su última obra como artista invitada, ellos me convocaron para esta nueva revista, pero jamás imaginé que iba a ser como parte del elenco estable y como vedette del mismo” relata con emoción Carolina, quien manifiesta haber soñado con llegar a este punto de su vida, “tuve experiencias anteriores que no las aproveché bien y quizás hoy podría ser conocida a nivel nacional, pero lo que hoy me sucede siempre lo deseé y en muchos momentos me parecía impensable por mi condición y por la mirada de la gente”.
 
Carolina abre su corazón mirando el transitar de una vida que no fue fácil, pero que más allá de las tormentas ha sabido superar los inconvenientes para acercarse a la realidad que hoy está viviendo, “uno tiene que soñar y creer en sí misma porque todo se puede lograr. Ser la primera vedette en mi condición de chica trans me parece increíble, no lo puedo creer. Todo esto se logra con mucho trabajo, siendo buena persona en la vida, con perseverancia. Muchos me cerraron puertas en esta ciudad porque no querían llevar a un travesti como artista,  yo me podría haber tildado, pero seguí luchando porque siempre pensé que algún día podría concretar mis sueños”.
 
Carolina hoy reconoce que la mirada de la sociedad, a la que pertenece, se ha transformado, “desde hace dos años mi ciudad me reconoce como Carolina Román artista, más allá de mi condición, reconocen mi labor en el escenario. No fue fácil lograrlo, es normal que te encasillen, pero creo que hay que superar eso y todo en la vida se puede lograr. Pienso que tengo mucho camino por conquistar”.
 
En el último tiempo Carolina ha sido invitada como artista a distintos medios de prensa, a principio de año recibió el premio a Mujer Destacada Susana Dillon, le otorgaron la condecoración de Orgullo Ciudadano, sumado a su paso por la Escuela de Mendoza, el premio en patín y el reconocimiento de una sociedad que ha transformado su mirada, le hacen sentir a estar artista que el trabajo no ha sido en vano, “uno se cuestiona muchas veces si está haciendo lo correcto, yo quiero progresar sin herir a nadie, y haciendo que se respete mi lugar”.
 
El sábado 24 de agosto, Carolina será la primera vedette de la obra “Bravo al Rojo Vivo”, en la misma participará en dos cuadros musicales, un sketch con el capo cómico, en un desfile de vedettes y en la apertura y saludo final. “Para mí el momento más hermoso es el de la bajada de escalera, es mágico, es cuando te emocionás, cuando dimensionás todo lo que has logrado, donde cada uno brilla con sus plumas y vestimenta y también es lo que más espera la gente”.
Bravo  se supera cada año y muestra un vestuario y escenografía de primer nivel, el buen gusto, el glamour son parte del impacto de una obra que ha comprado parte de su vestuario a la compañía de Carmen Barbieri, por lo que los espectadores podrán observar que cada detalle está pensando para mostrar un espectáculo de primer nivel y calidad artística. 
 
Faltan horas para que Carolina brille, dice que no teme a mostrar su cuerpo porque con el mismo hace arte y en este proceso de creación y recreación de sentimientos tiene profundas palabras de agradecimiento para José Oviedo y Jorge Rizotti porque confiaron en ella como artista y como ser humano, tampoco olvida a sus fieles compañeros con quienes viene trabajando desde hace años  Fabricio Farías y Lucas Figueroa y a todos los artistas de Bravo al Rojo Vivo, con quienes ha establecido un lazo mágico, parte de la cadena invisible de sucesos que hoy la ponen sobre las tablas para ser la primer vedette de un show que será inolvidable. 
 

Por Laura Pereyra

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